La Champions que ganó el Barça reparte 650.000 euros entre trece clubes que no la jugaron
La UEFA destina el 16,34% de lo ingresado por la competición a pagos de solidaridad. A España le corresponden 50.000 euros por club, y España es el país que más recibe.
La Champions femenina que el Barcelona levantó en mayo ante el OL Lyonnes no solo llenó una vitrina. Va a repartir 650.000 euros entre trece clubes españoles que no pisaron esa competición.
Cómo funciona el mecanismo
La UEFA ingresó unos 37,7 millones de euros por la primera edición centralizada del torneo de clubes, y destina el 16,34% de esa cantidad, unos 6,2 millones, a pagos de solidaridad.
La regla es sencilla y tiene lógica: cada federación que haya inscrito al menos un club en la Champions recibe una cantidad, y debe repartirla a partes iguales entre todos los equipos de su primera división femenina que no hayan participado en la fase centralizada.
En el caso español, por haber ganado el título el Barcelona, corresponden 650.000 euros. Se reparten a razón de 50.000 euros para trece de los dieciséis equipos de la Liga F Moeve. Quedan fuera el propio Barça, el Real Madrid y el Atlético de Madrid, porque los tres jugaron la fase de grupos.
España, por delante de Francia
El segundo país que más recibe es Francia: 315.000 euros repartidos entre nueve equipos, es decir, 35.000 por club. Casi la mitad de lo que cobra cada club español.
Lo que significa un ingreso así
Cincuenta mil euros no cambian la vida de nadie en el fútbol masculino. En la Liga F sí mueven la aguja: es dinero que no depende de resultados propios, que llega igual al que acabó tercero y al que peleó por no descender, y que un club de presupuesto ajustado puede convertir en una ficha más, en fisioterapia o en desplazamientos.
Y hay una segunda lectura, menos evidente. El mecanismo premia el éxito de un club repartiéndolo entre sus rivales. Cuanto más lejos llegue el Barcelona en Europa, más cobran los trece equipos que compiten contra él en casa. Es exactamente el tipo de incentivo cruzado que una liga con un dominante tan claro necesita para no romperse.