El que salió a defender a Lamine Yamal fue el entrenador del rival
Edin Terzic pidió prudencia con las críticas al extremo tras el Barça-Athletic: "Tiene tres semanas de descanso y esperamos que vuelva y marque cinco goles cada semana".
Llevaba días circulando el debate sobre el estado de forma de Lamine Yamal. Había empezado con su gesto serio al ser sustituido en el 0-5 al Elche de la primera jornada y se había alimentado solo desde entonces, como suele pasar.
Contra el Athletic hizo un partido notable que no acabó en gol, en buena medida por una actuación inspirada de Unai Simón. Y el que salió a cortar la conversación no fue nadie del Barça: fue Edin Terzic, entrenador del equipo contrario.
“Tiene tres semanas de descanso y esperamos que vuelva y marque cinco goles cada semana; tenemos que ser más cuidadosos con nuestras críticas.”
Por qué la frase tiene peso
Que un rival pida margen para el mejor jugador del equipo al que acaba de perder no es habitual, y por eso funcionó. El argumento de Terzic no es sentimental sino de calendario: un futbolista que viene de un verano exigente con la selección apenas ha tenido rodaje, y el estándar contra el que se le mide, cinco goles cada semana, es una exageración que él mismo formula precisamente para señalar lo absurdo del listón.
Es la clase de comentario que un entrenador del propio club no puede hacer sin que suene a excusa.
El otro debate
El fin de semana dejó también una acción polémica entre Lamine y Aymeric Laporte que ocupó a las tertulias. En El Chiringuito, Cristóbal Soria sorprendió al plató defendiendo que la jugada debía arbitrarse de forma distinta precisamente por quién era el protagonista: “Lamine Yamal tiene otro status y eso se nota en el campo”.
Su razonamiento no acusaba a los árbitros de favorecer al Barça, sino de ser personas que saben perfectamente a quién tienen delante. Y añadía un detalle: los propios jugadores del Athletic, compañeros suyos en la selección, no le recriminaron nada tras la acción.
Se puede estar o no de acuerdo. Lo interesante es que las dos conversaciones de la semana, la de su forma y la de su trato arbitral, parten de lo mismo: a los 19 años, Lamine ya no se juzga contra sus rivales, se juzga contra la idea que todo el mundo tiene de él.
De dónde viene
En una entrevista reciente, el propio jugador puso el foco en otro sitio. Habló de Rocafonda, el barrio obrero y multicultural de Mataró cuyo código postal celebra con los dedos cada vez que marca.
“Mi barrio es todo porque lo tengo todo ahí. Mi padre, mi abuela, mis amigos… De allí han sido mis valores y mi educación.”
Recordó también las dificultades económicas de su familia (“cuando no tienes dinero es muy difícil hacer muchas cosas”) y el mérito de sus padres por haber conseguido que jugara al fútbol y tuviera regalos de Reyes pese a todo: “Es algo que nunca podré devolverles”.
Estudió Primaria en la Escola Pereanton, donde aprendía a tocar el trombón, y completó la ESO a distancia con el programa educativo de La Masia. Durante la Eurocopa de 2024 se llevó los apuntes para terminar los exámenes finales. “Me hubiera gustado tener una carrera, pero no estaba hecho para eso. No me arrepiento de nada”.