Un espectador provoca a una jugadora, lo echan del pabellón, y nadie se acuerda de los 37 puntos de Caitlin Clark
Enes Kanter Freedom acabó escoltado fuera del Wintrust Arena tras encararse con Natasha Cloud. Esa misma noche, Clark firmó su récord personal de triples.
El Indiana Fever contra Chicago Sky del Wintrust Arena dejó dos cosas. Una ocupó todos los titulares. La otra fue un partido de baloncesto extraordinario del que apenas se habló.
Lo que pasó en la grada
Enes Kanter Freedom, exjugador de la NBA con pasado en Knicks y Celtics, asistió al encuentro y se sentó detrás de una de las canastas con una camiseta que llevaba impresa una definición del sustantivo “mujer”.
Durante un tiempo muerto al final del tercer cuarto, la jugadora de las Sky Natasha Cloud se dirigió hacia él y empezó a increparle. Kanter respondió con gestos provocativos. El personal de seguridad le invitó a abandonar su localidad, y él siguió burlándose de Cloud y provocando al público mientras salía. Antes de marcharse del pabellón mantuvo una conversación con un grupo de policías.
El episodio no fue improvisado. Kanter ya había publicado antes del partido un vídeo en el que unos aficionados le increpaban, y se fotografió en el baño de mujeres del recinto acompañando la imagen de un mensaje en X: “Es media parte y necesito utilizar el lavabo. Las reglas son las reglas”.
El contexto es una polémica más amplia sobre la participación de jugadoras transgénero en la WNBA. Kanter, igual que el también exjugador de la NBA Royce White, se ha inscrito formalmente para el draft de la WNBA de 2027 alegando que se siente mujer, un movimiento que ha generado un malestar considerable entre las jugadoras de la liga.
Natasha Cloud no atendió a los medios al terminar el partido.
Lo que pasó en la pista
Y aquí está el problema real de la noche, al margen de qué opine cada uno del asunto de fondo.
Mientras todo eso ocupaba las cámaras, Caitlin Clark firmó 37 puntos en la victoria de las Fever por 90-113. Con un 8 de 12 desde el triple: récord personal de la jugadora de 24 años.
Una anotadora de esa dimensión haciendo su mejor noche desde la línea de tres en la mejor liga del mundo es, objetivamente, la noticia deportiva del día. Acabó siendo una nota al pie de un altercado protagonizado por alguien que ni siquiera juega.
Ese, y no otro, es el peaje que sigue pagando el deporte femenino: cuando por fin consigue atención masiva, con demasiada frecuencia no es por lo que ocurre dentro de la cancha.